23 Julio 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.

Un equipo de la Corporación de Rescate y Salvamento GARSA viajó desde Colombia para apoyar las labores humanitarias tras el devastador doble terremoto que afectó a Venezuela. Su misión, desarrollada en coordinación con organizaciones locales, refleja el valor de la preparación, la cooperación y el servicio en medio de una de las mayores emergencias recientes en la región.

Después de recorrer cerca de 38 horas desde Colombia, un equipo de la Corporación de Rescate y Salvamento (GARSA) llegó al estado La Guaira con una misión urgente: apoyar las labores de búsqueda y asistencia humanitaria tras el doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela. Mientras las familias esperaban noticias de sus seres queridos y equipos de rescate trabajaban contrarreloj entre estructuras colapsadas, los voluntarios se incorporaron a un esfuerzo coordinado junto a organismos de emergencia y organizaciones humanitarias.

Rescatistas de distintos países inspeccionan una edificación colapsada en La Guaira, una de las zonas más afectadas por el doble terremoto registrado el 24 de junio de 2026.  Cortesía: Equipo Garsa

La misión se desarrolló luego del doble sismo registrado el 24 de junio de 2026. De acuerdo con el balance oficial de las autoridades venezolanas, consultado al cierre de esta edición, los movimientos telúricos, de magnitudes 7,2 y 7,5, habían dejado 5.398 personas fallecidas y 16.740 heridas, además de daños en centenares de edificaciones, principalmente en los estados La Guaira, Yaracuy, Aragua, Carabobo y el Distrito Capital. La magnitud de la emergencia movilizó a miles de rescatistas nacionales e internacionales y motivó la respuesta de diversas organizaciones de asistencia.

Una respuesta planificada

Antes del viaje, GARSA estableció contacto con organizaciones y equipos de respuesta en Venezuela para conocer las necesidades existentes y definir de qué manera podía aportar a las labores humanitarias. El ingreso del equipo al país fue posible gracias a la gestión de la Fundación Isaías 58, organización vinculada a la Iglesia Adventista en Venezuela, que facilitó la articulación con las autoridades y los organismos de respuesta locales.

La misión estuvo integrada por José Sepúlveda, director operativo de GARSA, licenciado en Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y rescatista; Óscar Ibarra, Giovanni González y Alexander Alarcón, profesionales en Atención Prehospitalaria (APH) y rescatistas; y Adriana Barón, auxiliar de enfermería. Desde Medellín, Arbey Fernández, administrador de GARSA, brindó apoyo permanente en la coordinación logística y administrativa de la operación, facilitando el seguimiento de la misión y el respaldo al equipo desplegado en Venezuela.

Integrantes del equipo de la Corporación de Rescate y Salvamento GARSA al llegar de su misión en Venezuela. De izquierda a derecha: José Sepúlveda, director operativo, profesional en Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y rescatista; Óscar Ibarra, profesional en Atención Prehospitalaria (APH) y rescatista; Adriana Barón, auxiliar de enfermería; Alexander Alarcón, profesional en Atención Prehospitalaria (APH) y rescatista; y Giovanni González, profesional en Atención Prehospitalaria (APH) y rescatista. Cortesía: Equipo Garsa

El equipo partió de Medellín el sábado 27 de junio y, tras permanecer cerca de dos semanas apoyando las labores humanitarias en Venezuela, regresó a Colombia el jueves 9 de julio.

"Siempre procuramos responder donde nuestra experiencia pueda aportar y donde el servicio sea realmente necesario", explicó José Sepúlveda, director operativo de GARSA.

Al llegar a La Guaira, la dimensión de la tragedia impactó al equipo.

"La belleza del lugar contrastaba con la magnitud de la destrucción. El cansancio del viaje desapareció cuando vimos la necesidad que había frente a nosotros. Solo queríamos empezar a ayudar", recordó Adriana Barón, integrante de la misión.

Durante los días siguientes, los rescatistas participaron en labores de búsqueda, atención prehospitalaria, apoyo logístico y acompañamiento a familias afectadas, trabajando junto a organismos nacionales e internacionales presentes en la zona.

Uno de los rescatistas de GARSA participa en las labores de búsqueda y evaluación en una estructura colapsada, como parte de la respuesta humanitaria desarrollada en el estado La Guaira. Cortesía: Equipo Garsa

Más allá del rescate

Aunque la labor técnica ocupó buena parte de las jornadas, fueron las historias de las personas afectadas las que marcaron profundamente a los integrantes del equipo.

José recuerda especialmente el encuentro con un padre que permanecía junto a los escombros donde buscaba a su hija desaparecida. El equipo le proporcionó agua, alimentos y una linterna para continuar la búsqueda durante la noche, además de permanecer a su lado brindándole apoyo en medio de la incertidumbre.

La unidad de rescate de GARSA durante su operación en Venezuela. La misión partió de Medellín el 27 de junio y permaneció en el país hasta el 9 de julio. Cortesía: Equipo Garsa

"A veces no podíamos cambiar la realidad que estaban viviendo, pero sí podíamos hacerles saber que no estaban solos", relató.

Para los voluntarios, experiencias como esa reafirmaron que la respuesta humanitaria también implica escuchar, acompañar y ofrecer esperanza a quienes atraviesan momentos de profundo dolor.

Una respuesta articulada

De manera paralela a las labores de búsqueda y rescate, la respuesta humanitaria de la Iglesia Adventista continuó a través de ADRA Colombia, con el apoyo de la red internacional de ADRA y de campañas de solidaridad impulsadas en distintos países. Según el director de ADRA Colombia, miembros e iglesias adventistas de Colombia se unieron a una campaña de donaciones que permitió recaudar más de 25.000 dólares, recursos enviados a ADRA Venezuela para fortalecer la atención a las familias afectadas.

Rescatistas y personal de apoyo de diferentes organizaciones participan en una fotografía conjunta al finalizar una jornada de trabajo, reflejando la cooperación internacional desplegada durante la emergencia. Cortesía: Equipo Garsa

"Para nosotros es muy importante apoyar a un país vecino. Estamos seguros de que, si la situación hubiera sido al contrario, ellos habrían hecho lo mismo por nosotros", expresó el director de ADRA Colombia, quien también agradeció la solidaridad de los donantes. "Cada aporte contó para atender tantas necesidades que hoy enfrenta Venezuela".

Según indicó el director, ADRA Colombia fue la única oficina nacional de la red ADRA que desplegó personal directamente en Venezuela durante la primera fase de la emergencia.

Integrados a un mismo esfuerzo

Al llegar a Venezuela, el equipo de GARSA se incorporó al sistema de respuesta que ya operaba en las zonas afectadas, trabajando bajo la coordinación de las autoridades locales y junto a otros organismos de socorro.

Según Jonás Hurtado, coordinador de Operaciones de Rescate Orinoco, la Corporación Rescate GARSA asumió la instalación y organización del campamento base, aportando infraestructura logística, equipos especializados y personal técnico para fortalecer las operaciones en el terreno.

"Como representación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día nos sumamos de inmediato al esfuerzo que ya estaba en marcha. Nuestra integración fue total y orgánica; nos incorporamos a la estructura existente para trabajar como un solo equipo y coordinar las labores más complejas en el epicentro de la emergencia", explicó Hurtado.

El coordinador destacó que el trabajo conjunto entre GARSA, Rescate Orinoco y los demás organismos de respuesta permitió ampliar la capacidad operativa en la denominada "Zona Cero" de La Guaira.

"El aporte del equipo colombiano fue fundamental porque proporcionó la infraestructura del campamento base, herramientas técnicas de salvamento y personal calificado en emergencias. Al integrar esos recursos con los equipos locales logramos fortalecer las operaciones de inspección de riesgos, rescate y recuperación en los sectores de mayor impacto", añadió.

Un compromiso que permanece

Mientras avanzaban las operaciones de respuesta, iglesias adventistas en distintas regiones de Venezuela habilitaron centros de acopio y apoyaron la distribución de ayuda humanitaria en coordinación con ADRA y otros organismos.

Para quienes integraron la misión de GARSA, el regreso a Colombia marcó el cierre del despliegue operativo, pero no de una experiencia que transformó su comprensión del servicio.

Integrantes de la Corporación de Rescate y Salvamento GARSA junto a rescatistas internacionales durante las operaciones de respuesta tras el terremoto en Venezuela. El equipo colombiano trabajó en coordinación con organismos de socorro y organizaciones humanitarias en las zonas afectadas. Cortesía: Equipo Garsa

"Uno vuelve valorando mucho más a su familia y comprendiendo que cada oportunidad para ayudar puede marcar la diferencia en la vida de otra persona", expresó Adriana Barón.

Aunque las imágenes de la destrucción permanecen en su memoria, los integrantes del equipo también recuerdan los gestos de solidaridad que surgieron en medio de la emergencia: comunidades apoyándose mutuamente, organizaciones trabajando de manera coordinada y voluntarios comprometidos con aliviar el sufrimiento de quienes lo habían perdido todo.

En una tragedia que movilizó a miles de personas dentro y fuera de Venezuela, la experiencia de GARSA y el trabajo conjunto con ADRA evidencian que la preparación, la cooperación y el servicio humanitario continúan siendo pilares fundamentales para responder a las emergencias y acompañar a las comunidades en su proceso de recuperación.






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