05 de Febrero 2026 | Medellín, Antioquia | Cristin Serrano, Periodismo UCN.

Durante dos semanas de enero, un grupo de jóvenes adventistas provenientes de Colombia sirvió en Egipto a través de educación, salud y acompañamiento comunitario, en una de las regiones más desafiantes para la misión cristiana en el mundo.

El 9 de enero de 2026, en medio del ritmo cotidiano de una de las ciudades más pobladas del planeta, 33 misioneros de la Escuela de Misiones Asoriente, perteneciente a la Unión Colombiana del Norte, iniciaron en Egipto una experiencia de inmersión transcultural marcada por el servicio, el aprendizaje y el testimonio cristiano en el corazón de la Ventana 10/40 (región geográfica prioritaria para la misión, situada entre los grados 10 y 40 al norte del ecuador, abarcando el norte de África, Oriente Medio y Asia. Se caracteriza por albergar a la mayoría de la población no alcanzada por el evangelio, con altos índices de pobreza, y donde el adventismo concentra esfuerzos misioneros debido a la baja densidad de miembros)

Foto grupal del equipo de la Misión Egipto 2026 durante su visita a una iglesia adventista.

Egipto, nación árabe con más de 116 millones de habitantes, presenta una identidad religiosa profundamente arraigada. Entre el 90 % y el 95 % de su población profesa el islam, y el cambio de fe supone importantes desafíos sociales y familiares. En este contexto, la presencia de la Iglesia Adventista del Séptimo Día se expresa principalmente a través de la educación, la salud y el servicio comunitario, priorizando el respeto cultural y la convivencia pacífica.

Una experiencia que comenzó antes del viaje

La historia de Egipto 2026 se gestó mucho antes de la llegada al país. La convocatoria despertó un amplio interés, con más de 230 solicitudes provenientes de distintas regiones de Colombia y de otros países. Tras un proceso de evaluación, entrevistas y oración, fue seleccionado un grupo de 33 participantes.

Durante varios meses, los voluntarios participaron en un proceso de preparación espiritual, logística e intercultural, que incluyó orientación sobre el contexto religioso y social, lineamientos de prudencia comunicativa y principios de respeto cultural. La planificación se desarrolló en coordinación con líderes locales, asegurando que cada actividad se ejecutara de manera responsable y contextualizada.

Kelly Bautista y Mauricio Chavarro, Directores de Misión Global de la Escuela de Misiones Asoriente, explicaron que esta etapa fue determinante para el desarrollo de la experiencia. “Desde el inicio entendimos que servir en un contexto mayoritariamente islámico requería una preparación especial del corazón, de la actitud y del comportamiento. Cada voluntario recibió orientación cultural, lineamientos de respeto social y religioso, y principios de prudencia comunicativa, con el propósito de que cada acción reflejara servicio genuino y sensibilidad cultural”, señaló.

Kelly Bautista y Mauricio Chavarro, Directores de Misión Global de la Escuela de Misiones Asoriente en la Nile Union Academy, una de las instituciones donde se desarrollaron actividades educativas y de servicio comunitario.

El Cairo, punto de encuentro

La Nile Union Academy, institución adventista bilingüe ubicada en El Cairo, fue la base de operaciones de la experiencia. Desde allí, el grupo se integró a la vida del colegio y de la comunidad circundante, desarrollando acciones orientadas a responder a necesidades concretas.

Entre las actividades realizadas se incluyeron trabajos de carpintería, remodelación y pintura de la iglesia vinculada a la institución, restauración de bancas, elaboración de murales artísticos en residencias estudiantiles y espacios comunes, así como la donación de computadores para fortalecer la biblioteca y los procesos educativos. También se entregó una ofrenda especial como apoyo al desarrollo del campo local.

Voluntario de la Misión Egipto 2026 participa en trabajos de carpintería como parte del apoyo técnico brindado a instituciones educativas locales.

Salud que construye confianza

Uno de los ejes centrales del programa fue la atención en salud. Se realizaron jornadas de revisión médica básica para los estudiantes de la academia y charlas de promoción de la salud dirigidas a docentes, así como una brigada de salud que benefició a más de 150 personas de la comunidad, en su mayoría de fe islámica.

Atención básica de salud brindada por voluntarios del área médica como parte del enfoque integral de la misión.

Estas acciones se desarrollaron también en articulación con organizaciones enfocadas en la comunidad y basadas en la fe adventista como Think Green, un centro que ofrece programas educativos, deportivos y medioambientales, fortaleciendo el vínculo con la comunidad local.

Fe compartida con respeto

La jornada diaria se complementó con espacios de formación espiritual. Durante varios días se llevaron a cabo espacios de oración y reflexión con los estudiantes de la academia, donde la mayoría pertenece a la Iglesia Ortodoxa Copta. Asimismo, se desarrolló una campaña evangelística dirigida a la población académica, con encuentros matutinos y nocturnos, acompañados de tiempos de reflexión con enfoque misionero.

Como parte de la inmersión cultural y educativa, los misioneros visitaron lugares emblemáticos como el barrio copto, el río Nilo, el Mar Rojo, el Valle de los Faraones en Luxor y las Pirámides de Guiza, además de sitios tradicionalmente asociados al paso de Jesús por Egipto en su niñez.

Voluntarios misioneros frente a las pirámides de Guiza, reafirmando el mensaje “Good News Begins With a Step” como símbolo del compromiso misionero.

El Dr. Jonathan Cáceres Prada, director general de la Escuela de Misiones Asoriente, señaló que la experiencia reafirmó el propósito de formar misioneros comprometidos con el servicio, la dependencia de Dios y la misión global de la Iglesia.

Historias que marcan la fe

Durante la experiencia, el grupo conoció de cerca el trabajo perseverante de personas que han decidido servir en contextos interculturales complejos, así como testimonios de fe vividos en medio de presiones sociales significativas.

Uno de los testimonios escuchados fue el de un joven que, tras expresar públicamente sus convicciones espirituales, enfrenta rechazo y riesgo dentro de su propio entorno familiar. Sus palabras dejaron una profunda impresión en el grupo al afirmar que “la vida encuentra su verdadero propósito cuando se vive con fe”, reflejando la convicción de quienes deciden mantenerse firmes en sus creencias aun en medio del rechazo.

La experiencia también dejó una huella profunda en quienes participaron por primera vez en una misión transcultural. Para Anabella Álvarez, voluntaria de la Escuela de Misiones Asoriente, Egipto 2026 representó un punto importante en su vida espiritual y en su comprensión de la misión cristiana.

Anabella Álvarez, voluntaria de la Misión Egipto 2026, participa en un momento de alabanza y testimonio durante una actividad espiritual con la comunidad local.

“Esta experiencia marcó un antes y un después en mi vida. Llegué a Egipto con la idea de servir, pero allí comprendí que también fui profundamente transformada. En medio de un contexto cultural distinto, mi relación con Dios dejó de ser solo un hábito y se convirtió en una dependencia diaria y constante. Aprendí a amar a las personas sin prejuicios, a valorar lo sencillo y a entender que la misión va más allá de las palabras: se vive con las acciones, el carácter y la forma de tratar a los demás.”

Una iglesia que se fortalece

Desde la Asociación de Egipto, perteneciente a la Unión del Medio Oriente y Norte de África (MENA), se destacó el profundo impacto espiritual, social y material que dejó la misión. El Pr. Aislan Nanni Bonetti, departamental de Conquistadores, Aventureros y Mission Trips (viajes misioneros), valoró la forma respetuosa y amorosa con la que los misioneros interactuaron con la comunidad musulmana, señalando que “Dios actuó a través de sonrisas, gestos sencillos y corazones dispuestos a servir”.

Respaldo institucional

Desde la Unión Colombiana del Norte, la Escuela de Misiones de la Asociación del Oriente Colombiano es reconocida como una iniciativa misionera sólida, organizada y espiritualmente comprometida. El Pr. Manuel Luna Atuesta, secretario ejecutivo de la UCN y antes presidente de la Asociación del Oriente Colombiano, destacó que este ministerio ha permitido la formación y la movilización de jóvenes voluntarios al servicio local e internacional, desarrollando una labor integral en coordinación con los campos locales. En este marco, señaló a la Misión Egipto 2026 como una experiencia significativa, ejecutada con prudencia, contextualización y cooperación en un territorio sensible.

La historia continúa

Al concluir la experiencia el 22 de enero, los resultados eran visibles: espacios restaurados, atención en salud brindada, alianzas fortalecidas y una iglesia local alentada. Sin embargo, el impacto trasciende lo tangible.

La Escuela de Misiones Asoriente continúa su labor mediante encuentros semanales de oración y capacitación en “La Caldera” y a través del programa “Embajadores de Esperanza”, que transmite formación misionera en directo. El propósito es seguir formando personas dispuestas a servir en contextos locales, nacionales e internacionales.

La historia de Egipto 2026 se suma así a las experiencias que la Iglesia Adventista del Séptimo Día vive alrededor del mundo, recordando que, aun en escenarios complejos, el servicio abre caminos y la esperanza encuentra espacio para crecer.






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